## Vecinos de Villa Esperanza transforman basural en vibrante huerto comunitario
**Villa Esperanza, Ciudad Jardín –** Lo que durante años fue un foco de insalubridad y un punto negro en el mapa de Villa Esperanza, hoy es un oasis verde y una fuente de orgullo comunitario. Gracias a la iniciativa de un grupo de vecinos, el antiguo basural ubicado en la intersección de las calles Los Aromos y Las Violetas ha sido transformado en un floreciente huerto comunitario que promete no solo mejorar la calidad de vida de los residentes, sino también fortalecer el tejido social de la zona.
La iniciativa, bautizada “Manos a la Tierra”, surgió de la preocupación compartida por el creciente problema de la acumulación de basura en el terreno baldío. “Era un desastre, un peligro para la salud y un imán para roedores e insectos”, explica Marta Rodríguez, una de las líderes del proyecto y residente de Villa Esperanza por más de 20 años. “Nos cansamos de quejarnos y decidimos hacer algo al respecto”.
La idea inicial era simplemente limpiar el terreno. Sin embargo, durante las jornadas de limpieza, surgió la idea de aprovechar el espacio para algo más constructivo. Con la ayuda de voluntarios de la comunidad, el grupo retiró toneladas de basura, niveló el terreno y comenzó a preparar la tierra para la siembra.
El proyecto “Manos a la Tierra” recibió apoyo de la Municipalidad de Ciudad Jardín, que donó semillas, herramientas y brindó capacitación técnica a los voluntarios. Además, diversas empresas locales se sumaron a la iniciativa aportando materiales de construcción y financiamiento para la instalación de un sistema de riego.
En el huerto comunitario, los vecinos cultivan una variedad de frutas, verduras y hierbas aromáticas, desde tomates y lechugas hasta albahaca y orégano. Los productos cosechados se distribuyen entre los miembros de la comunidad y también se utilizan para alimentar a familias de bajos recursos en la zona.
Pero el impacto de “Manos a la Tierra” va más allá de la producción de alimentos frescos. El huerto se ha convertido en un punto de encuentro para los vecinos, un lugar donde compartir conocimientos, experiencias y fortalecer los lazos comunitarios. “Antes, apenas conocíamos a nuestros vecinos”, comenta Juan Pérez, otro de los voluntarios. “Ahora, trabajamos juntos en el huerto, compartimos almuerzos y hemos creado un verdadero sentido de comunidad”.
La iniciativa ha tenido un impacto positivo en la seguridad del barrio. La presencia constante de vecinos en el huerto ha disuadido la delincuencia y ha contribuido a crear un ambiente más seguro y tranquilo.
“Manos a la Tierra” es un ejemplo inspirador de cómo la iniciativa ciudadana y el trabajo en equipo pueden transformar un problema en una oportunidad. El proyecto no solo ha mejorado el entorno físico de Villa Esperanza, sino que también ha fortalecido el tejido social y ha demostrado el poder de la comunidad para generar un cambio positivo. Los vecinos de Villa Esperanza esperan que su iniciativa sirva de inspiración para otras comunidades que buscan mejorar su calidad de vida y construir un futuro más sostenible. El proyecto planea expandirse en los próximos meses, incorporando un área de compostaje y talleres educativos sobre agricultura urbana.
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